Embarazo y Gatos

Estoy embarazada y…

Día tras día leo casos de animales que han disfrutado de un maravilloso hogar hasta el instante en que en el seno de la familia se ha recibido la feliz noticia de la llegada de un nuevo miembro: un bebe. En ese mismo instante en que la mirada de los futuros padres se ilumina por la buena nueva y sonríen felices se percatan de que el minino o el can se acercan contentos a participar de la dicha y entonces un pensamiento triste cruza veloz por sus mentes “¿y ahora que haremos con él/ella?”.

De un lado encontramos a aquellos a los que el feliz acontecimiento supone la excusa perfecta para deshacerse de la pesadilla de la mascota, las frases en que se excusaran serán del tipo: es por el bien de mi hijo, mi niño es lo primero, hay que evitar a toda costa el riesgo…., de estos mejor no vamos ni a ocuparnos porque la decisión la tienen tomada aun antes incluso y la llegada de un hijo no es sino la liberación de la responsabilidad que conlleva un animal de compañía, eso sí al menos deberían ser considerados con aquel/aquella que tanto tiempo a compartido sus vidas y en un último acto de responsabilidad hacia el pobre animal ocuparse de buscarle un nuevo hogar o en su defecto a alguien que se encargase de hacerlo, pero claro, en la mayoría de los casos es mucho pedir a quien no tiene conciencia y al final el pobre animal acabara con sus huesos en cualquier perrera o incluso en la calle sin lograr entender nunca que es lo que ha hecho para merecer semejante castigo.

Esto va dedicado al resto, a los que la primera frase que sale de su boca cuando ven acercarse a su o sus mascotas es “vamos a ser uno más en la familia, ¿no es maravilloso?” compartiendo con ellos la alegría, para aquellos que han de lidiar cada día con la incomprensión y la intolerancia de muchos de los que le rodean y que habrán de soportar mil y un comentarios no siempre agradables por la decisión que han tomado, para que no desfallezcan y se reafirmen en que no solo han hecho lo correcto sino lo mejor que podrían hacer por su futuro hij@, para todos ellos va mi pequeña ayudita que les puede servir a la hora de lidiar con todas las preguntas y comentarios impertinentes que recibirán a lo largo de la feliz espera.

La toxoplasmosis. ¡Cielos has dado negativa, el bebe esta en peligro!

Ese es el primer pavor que nos sobrecoge, porque si se da positiva significa que ya se ha pasado la enfermedad y por tanto se esta inmunizada así que no hay ningún tipo de riesgo, pero ¿y sí se da negativa?

Lo primero es hacer caso de las especificaciones que nos de la matrona o el ginecólogo respecto al tema de la alimentación y cuidados básicos, pero tocante al tema de los animales sintiéndolo mucho, y con todos mis respectos, lo mejor es consultarlo con un veterinario, primero porque los perros no la trasmiten (así que un riesgo menos) y segundo porque si bien los gatos pueden hacerlo no es algo tan sencillo como pudiesemos creer y si no echarle un vistazo a esto:

Si estás esperando un hijo, te habrán informado sobre la Toxoplasmosis. Una mujer que se contagia durante el embarazo puede transmitirla al feto, y una infección congénita por toxoplasma puede afectar gravemente al bebé antes y después de su nacimiento. Como una de las vías de contagio es el contacto con heces infectadas de gato, algunas mujeres gestantes intentan disminuir el riesgo deshaciéndose de su animal. Pero por suerte es muy fácil evitar que ese contagio se produzca, así que no hace falta echar al gato de casa.

Los gatos se infectan al ingerir carne cruda contaminada, pájaros, ratones o tierra. Son la única especie animal que elimina el agente infeccioso por las heces, porque otros animales pueden contagiar si se come su carne sin haber sido debidamente cocinada.

Tener un gato no incrementa necesariamente el riesgo de contagiarse. Sólo hay que conocer el ciclo del Toxoplasma gondii y el papel que juegan los gatos en la transmisión de esta enfermedad para quedarse absolutamente tranquilos.

Como en todo, sólo es cuestión de SABER la realidad de las cosas, y no dejarse llevar por bulos, leyendas, comentarios y deducciones.

TRANSMISIÓN

T. gondii es un organismo que puede infectar a todos los mamíferos, que le sirven de huéspedes intermedios. Una vez que un gato se ha infectado, lo normal es que adquiera inmunidad, por lo que son muy raros los casos de segundas infecciones; así que solamente durante esta primera exposición el gato eliminará ooquistes (mircroorganismos reproductores), que además no son infecciosos de inmediato, ya que requieren un periodo de incubación de entre uno y cinco días después de haber sido eliminados por las heces.

El ser humano puede infectarse por estas vías:

• Consumiedo carne infectada cruda o semi hecha, verdura o agua infectadas.
• Tocándose los labios sin haberse lavado las manos después de manipular sin guantes algo infectado.
• Transplante de órganos o transfusiones de sangre.
• El feto, por transmisión cuando la madre se infecta por primera vez durante su embarazo.

Es muy difícil que un gato contagie directamente la toxoplasmosis a su dueño, aunque se trate de una mujer embarazada. Hay varios factores que mantienen ese riesgo muy bajo:
En primer lugar, sólo se infectan los gatos que ingieren tejido con quistes. Dentro de lo que es la población felina, ese riesgo se limita a aquellos gatos que viven en el exterior, que cazan roedores y se alimentan de ellos, o a los que su dueño da carne cruda para comer, NO a los que se alimentan con pienso o latas. Pero además, un gato solamente elimina ooquistes la primera vez que se infecta en su vida, y durante dos semanas. Un gato de exterior que se dedique a cazar para comer estará más expuesto mientras es muy joven, pero según crece cada vez es menos probable que transmita la infección.

En segundo lugar, como los ooquistes se vuelven potencialmente infecciosos después de uno a cinco días, basta cambiar la bandeja a diario, y si hay, serán completamente inofensivos.

Y por último, como los ooquistes se transmiten por ingestion (tragándolos), la única manera de contagiarse por un gato es tocar con las manos desnudas cacas de gato infectado por primera vez, que lleven más de un día en la bandeja, y luego llevarse las manos a la boca sin habérselas lavado

TODO esto hace falta para infectarse por el gato

1. Que sea la primera vez que el gato se infecta en su vida.
2. Que no haga más de tres semanas de la infección.
3. Que las cacas se dejen en la bandeja más de 24 horas.
4. Que se cojan con la mano desnuda.
5. Que la persona se toque luego la boca sin haberse lavado las manos.
6. Que la persona no se haya infectado jamás antes.

Reducir el riesgo de contagio

Contagiarse de toxoplasmosis por el gato es bastante difícil, pero hay otras posibilidades que requieren precaución en personas de riesgo.

• Evita la carne poco hecha
• Lava muy bien toda la verdura cruda
• Lava todos los utensilios de cocina que hayan estado en contacto con carne cruda antes de usarlos con otros alimentos.
• Utiliza guantes cuando toques tierra, o lávate muy bien las manos después.
• Pide a alguien que se ocupe de limpiar la bandeja del gato mientras estés embarazada.
• Si lo haces tú, utiliza guantes, bolsas, palas, etc., y de todas formas lávate luego las manos.
• Cambia la bandeja a diario.

Por lo demás, puedes estar con tu gato lo que quieras. Así que ya ves, no hace falta que te deshagas de él por un embarazo, y si tu médico te lo sugiere, y no te quedas convencida con estas explicaciones, ve a consultar con un especialista en enfermedades infecciosas y con tu veterinario.

Pero con el trabajo que da un niño, el animal es solo una carga ¿no?

Es cierto que cuando llegue el niño nuestra vida cambiara por completo, pero eso debemos tenerlo claro desde ya y pensar que el tener una mascota en casa no supondrá un trabajo extra, porque ellos no van a precisar ni más ni menos atenciones y cuidados que los que les suministrábamos antes de la llegada del peque siendo éste el que nos proporcionará la carga extra de curro, en contrapunto debemos pensar todos los beneficios que le acarreara a nuestro hijo el hecho de que en casa exista una mascota:

Beneficios de incluir una mascota en la familia

Variados estudios sobre comportamiento demuestran que la interacción con animales produce beneficios emocionales y físicos, tanto en niños como en adultos.

Los niños con mascotas tienen más alta autoestima y son más populares entre sus compañeros. Adquieren habilidades para cuidar a otros, comprender su naturaleza y ciclos vitales, y al mismo tiempo demuestran empatía y una actitud más responsable frente a su salud y bienestar. El poseer una mascota ayuda a desarrollar también la comunicación no verbal.

Esta interacción se hace parte de un proceso de aprendizaje basado en experiencias positivas, donde los episodios significativos en la vida un niño o niña en relación con sus mascotas, estarán relacionados afectivamente con su conducta futura y su interacción con otros seres vivos, especialmente personas.
Su compañía tiene además un efecto beneficioso sobre las familias, pues pasan más tiempo interactuando entre ellos y desarrollando nuevos espacios de comunicación, ya que los padres necesitan enseñar a sus hijos cómo deben comportarse con sus mascotas para que puedan tener una relación segura y placentera. A ello se suman actividades divertidas, conversaciones amistosas y ejercicio cotidiano, además de la relajación y el alivio de las presiones que provee su compañía.

En este sentido los beneficios de tener una mascota pueden ser desde un catalizador de emociones hasta una forma natural y profunda de potenciar la interacción familiar o incluso mitigar la soledad. Aspecto muy importante si consideramos que la sociedad moderna cada vez mas se enfrente a la soledad como parte de su experiencia de vida.

Por otra parte a los beneficios emocionales que implica para los niños el vivir con mascotas se suman estudios que indican que los pequeños que viven desde su nacimiento con animales domésticos tienen menor riesgo de padecer alergia común y que asisten más a clases.

En una investigación publicada el 2002 en el Journal of the American Medical Association se realizó un seguimiento a 474 bebés sanos del área de Detroit (EE.UU), desde su nacimiento hasta los seis o siete años. De ellos 184 estuvieron expuestos en la infancia a animales y 220 no tuvieron contacto con mascotas. Los niños que vivían con perros o gatos tenían 50% menos probabilidad de desarrollar alergias, en comparación con los que no tenían ninguna de las dos mascotas en el hogar. La razón es que los niños que tienen animales domésticos como perros y gatos desarrollan un sistema inmunológico más fuerte.

Esto también contribuye a que pierdan menos días de clase por enfermedad. Así lo concluyó un estudio realizado por investigadores de la universidad británica de Warwick, luego de realizar pruebas de anticuerpos a casi 140 niños. Los investigadores establecieron, además, que los mayores beneficios se presentaban en los niños de entre cinco y ocho años, quienes asistían a clases 18 días más que los niños que no compartían con mascotas.

Otro estudio, la investigación de Public Health Reports, asegura que el 99% de las personas que sufren ataques cardíacos y tienen perros, un año después siguen con vida, frente a sólo el 70% de quienes viven solos. De hecho, los adultos mayores que viven con mascotas registran un 21% menos de visitas al médico

Ya pero ¿y si le hacen daño?

Porque seguro que alguien sugerirá que nuestro animal podría coger celos del niño y atacarle, o que incluso jugando podría hacerle daño y eso no se puede permitir ¿verdad?

Una lectura rápida de este artículo nos descubrirá que todo es mucho más sencillo de lo que pensamos:

La llegada de un bebé a casa (cuando tu mascota ya está en ella)

A muchos padres les preocupa qué pasará cuando regresen a casa con el bebé tras el parto y éste se encuentre con la mascota (sobre todo si se tiene un perro, más apegado a sus dueños). Los celos de la mascota frente al nuevo miembro, los problemas de higiene, los posibles ataques… pueden hacer dudar a los padres de la conveniencia de seguir con el animal en casa. Pero a pesar de los problemas que pueden surgir, las mascotas también son beneficiosas para el desarrollo social del niño

Cuando un recién nacido llega a casa, es fundamental seguir unos pasos que permitan establecer una relación afectuosa y sin celos entre el bebé y la mascota, sobre todo si hablamos de un perro o un gato, ya que con otro tipo de mascotas como peces o pájaros no surgen este tipo de problemas.

Los especialistas coinciden en lo beneficioso que resulta la convivencia con un perro, ya que los gatos son menos cariñosos y lo más probable es que ignoren al bebé. En el caso de los niños, les ayuda a ser más sociales y a desarrollar un mayor sentido de la responsabilidad. Por eso no es necesario plantearse qué hacer con la mascota sino simplemente tomar algunas precauciones.

Para evitar que se produzcan problemas de convivencia, la Fundación Affinity nos da una serie de consejos para prepararse.

1. Preparativos

La primera precaución es tener al animal bien vacunado y desparasitado. Es particularmente importante prevenir la hidatidosis de los perros, causada por una pequeña tenia, que si bien a ellos apenas les causa problemas, es grave para el hombre. Para ello, es preciso administrar a los perros con regularidad –al menos dos veces al año- un medicamento que la elimina de su tubo digestivo.

Pero la principal duda que les surge a los padres es el riesgo de que el animal ataque al bebé. Para evitarlo, es indispensable que el animal sepa acatar la orden más elemental, quedándose quieto cuando se le solicita, y puede ser útil ejercitar y poner a prueba su obediencia en la futura habitación del bebé. En cualquier caso, lo mejor es seguir el pie de la letra la regla más sencilla y eficaz: No dejar nunca solos a la mascota y al bebé.

2. La llegada del bebé

a) Mientras el bebé está en la clínica:

– No dejéis a vuestra mascota sola en casa. Si no podéis estar con ella, dejadle con algún familiar.

– Llevad alguna toalla o manta con el olor del bebé a casa, jugad con vuestro perro o gato, acariciadle y dadle premios mientras se la mostramos. De este modo, asociará el olor del bebé con experiencias agradables.

– Llevad al animal al veterinario para limar un poco sus uñas. Así evitaréis que pueda arañar al bebé si, por accidente, le tocara con las patas.

b) La llegada a casa

-Vuestro animal mostrará una curiosidad natural ante la llegada del bebé. Debéis permitirle que investigue al nuevo miembro de la familia evitando que pueda, sin querer, hacerle daño.

-Es importante actuar de la forma más relajada posible para evitar transmitir excitación a la mascota.

-No debéis castigarle por querer investigar al bebé, ya que podría asociar la presencia del niño con algo negativo.

-Debéis dejar que se acerque al bebé pero con calma.

-Si la mascota se acerca al bebé y lo huele de forma calmada, debéis premiarle con caricias y palabras suaves.

-Debéis intentar que las visitas le hagan un poquito de caso a vuestra mascota, por ejemplo dándole una golosina, acariciándolo, jugando con él, etc.

¿Qué hacer cuando aparecen los celos?

La llegada de un bebé suele absorber gran parte del tiempo. Por ello, la mascota puede interpretar que cuando el bebé está delante no se le hace caso y puede que comience a ver al bebé como un competidor, apareciendo así los celos. Para combatirlos hay que seguir una serie de reglas:

– Si el bebé está presente, debéis prestar atención también a vuestra mascota. Todos los juegos, caricias y golosinas deben ser entregados en presencia del niño.

– Si el bebé no está, debéis, de forma deliberada, reducir el grado de caricias y atenciones al animal.

Ahora el aprendizaje de nuestro perro será:

… cuando el bebé está delante, me hacen caso y me divierto como siempre.

… cuando el bebé no está, me aburro y ellos me ignoran.

Las 5 claves para una buena convivencia

1- Realizar los preparativos con antelación.

2- Actuar con calma.

3- Presentar al bebé a vuestra mascota de forma gradual.

4- Supervisar a ambos en todo momento.

5- Conseguir que vuestra mascota relacione la presencia del bebé con cosas positivas.

La educación del niño

Según muchos especialistas la convivencia con un perro es muy beneficiosa ya que contribuye a la educación de un niño más sociable y responsable.

1) Los primeros años

Estos primeros años son los más difíciles para la convivencia entre el bebé y la mascota, ya que el niño no está preparado para hacer frente a la responsabilidad que supone tener una mascota. Todavía no entiende que los animales tiene capacidad sentir dolor y sufrir. El niño tratará a tu mascota como un juguete más, al que sin querer puede hacer daño al tocarle la cabeza, los ojos y las orejas.

Los agudos gritos del niño pueden excitar a la mascota y ponerle nervioso. Aunque tu mascota adore al bebé, es necesario poner unos límites cuando ambos comparten juegos y enseñar al niño a tratarlo bien. Leer libros sobre animales puede ayudarle a entender que también tienen sentimientos y que le puede hacer daño.

Es fundamental enseñarle a acariciar a tu mascota, ya que hasta los 2 o 3 años el niño conoce su entorno fundamentalmente a través del tacto. Al ver al animal, intentará acariciarlo, palpar su piel y su pelo:

No debéis inquietaros porque vuestro perro lama al niño. Si el primero está en buenas condiciones higiénicas y de salud, no existe motivo de preocupación.

Es importante enseñar al niño qué zonas del animal no conviene tocar y qué fuerza debe aplicar.

Si utiliza una fuerza excesiva, apartaremos su mano y le enseñaremos, cogiendo su mano con la nuestra, cómo acariciarle con mucha suavidad.

Si bien la comprensión verbal del niño a estas edades es limitada, es recomendable explicarle qué es todo aquello que ve y que toca.

2) La convivencia

Pasados estos primeros años, el niño es lo suficientemente mayor como para manejarse con la mascota. Debes enseñarle a no molestarla cuando duerme o come, no jugar a perseguirla ni nada que implique hacerle daño.

Es beneficioso que tu hijo te ayude en el cuidado de la mascota. Enséñale a darle de comer, sacarlo a pasear, cambiarle la arena si es un gato…

También debes enseñar a tu mascota a comportarse, a no mordisquear los objetos, a obedecer todas las órdenes, a controlarse. De esta manera conseguirás que paséis ratos muy buenos jugando todos juntos.

Conclusión

Si habéis llegado hasta aquí ¡enhorabuena! porque vuestra mascota os importa y nos estáis dispuestos a renunciar a ella, ahora tenéis argumentos más que suficientes para refutar cualquier tipo de comentarios que puedan haceros, pero si aun así la gente insiste en seguir dando la murga con el tema mi consejo es que los escuchéis como si de verdad os interesase lo que están diciendo y luego los ignoréis por completo, táctica que os será de mucha utilidad cuando los consejos y sugerencias sean respecto a como debéis educar a vuestro hijo. En el fondo lo que debéis tener claro es que sólo vosotros tenéis algo que decir y poder de decisión sobre él, así que no os agobiéis y tratar de disfrutarlo al máximo.

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